discurso e escritório de Juan Polo y Catalina - ?· de la geografía, agrimensura. Palabras clave descriptor…

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  • Mem.soc / Bogot (Colombia), issn 0122-5197, 16 (32): 70-86 / enero-junio 2012 / 71

    Tringulos y anhelos de precisin.Entre la geografa de escritorio y la geografa de campo:

    discurso y gabinete de Juan Polo y CatalinaTriangles and hopes for accuracy. Between armchair geography and field geography:

    discourse and cabinet of Juan Polo y CatalinaTringulos e anseios de preciso. Entre a geografia de escrivaninha e a geografia de campo:

    discurso e escritrio de Juan Polo y Catalina

    Nara Fuentes CrispnProfesora Universidad Javeriana Bogot.Docente del Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Doctora en Historia, Universidad nacional de Colombia. Correos electrnicos: narafuentes@gmail.com, fuentes-n@javeriana.edu.co

    Este artculo se desprende del proyecto de in-vestigacin "imaginario marinos y costeros en la nueva Granada durante el periodo co-lonial" para la obtencin del ttulo de doc-tor por la Universidad nacional de Colombia, sede Bogot.

    ResumenEl artculo se pregunta por el papel del cono-cimiento emprico en la gnesis de la geogra-fa en la Espaa de fines del siglo xviii. Para ello, se centra en el anlisis de un documen-to escrito por el cartgrafo Juan Polo y Ca-talina titulado Discurso sobre la necesidad de averiguar la superficie productiva de los esta-dos; trabajos hechos con este objeto por todas las potencias de la Europa, y medios emplea-dos para conocerla. En dicho anlisis surge el tema de la imagen y otros temas conexos a la construccin de los mapas como los siguien-tes: la conjuncin de lo terico y prctico; el impulso progresista; la bsqueda de la produc-tividad en las provincias espaolas y, de mane-ra significativa, las limitaciones y hallazgos de este ejercicio tcnico en el logro la precisin como elemento fundamental de las bsquedas de la Geografa.

    AbstractThis article inquires about the role of empiri-cal knowledge in the genesis of Geography in spain in the late eighteenth century. To do so, it focuses on the analysis of a document writ-ten by the cartographer Juan Polo y Catali-na titled Discourse on the need to ascertain the productive surface of the states, work done with this purpose by all the powers of Euro-pe, and means used to know it. This analysis raises the issue of image, as well as topics rela-ted to map-building such as the combination of theory and practice, the progressive impulse, the quest for productivity in the spanish pro-vinces and, significantly, the limitations and findings of this technical exercise in achieving accuracy as a key element of the pursuits of Geography.

    ResumoO artigo questiona pelo papel do conhecimen-to emprico na gnese da geografia na Espan-ha do fim do sculo xviii. Para isso, centra-se na anlise de um documento escrito pelo car-tgrafo Juan Polo y Catalina intitulado Dis-curso sobre a necessidade de averiguar a superfcie produtiva dos estados; trabalhos feitos com este ob-jeto pelas potencias da Europa y meios emprega-dos a conhec-la. Em dita anlise aparece o tema da imagem e outros conexos com a construo dos mapas tais como os seguintes: conjuno do terico e prtico; o impulso progressista; procura da produtividade nas provncias es-panholas e, de maneira significativa, limitaes e achados deste exerccio tcnico na conse-cuo da preciso como elemento fundamen-tal nas buscas da geografia.

    Palabras clave autorCartografa, mapa general de Espaa, historia de la geografa, agrimensura.

    Palabras clave descriptorPolo y Catalina, Juan, crtica e interpretacin, cartografa, historia, geografa fsica, geodesia, Espaa.

    Key Words authorCartography, general map of spain, history of geography, surveying.

    Key Words plusPolo y Catalina, Juan, criticism and interpretation, cartography, history, physical geography, geodesy, spain.

    Palavras chaveCartografia, mapa geral da Espanha, histria da geografia, agrimensura.

    Palavras descriptivasPolo y Catalina, Juan, crtica e interpretao, cartografia, histria, geografia, fsica, geodsia, Espanha.

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  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 7372 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    La geografa es una ciencia fsico matemtica que nos ensea la descripcin universal de toda la tierra. Es una parte de las matemticas mixtas, que explica el estado de las partes de la superficie de la tierra, res-pecto de toda ella; a saber, su figura, su situacin, su magnitud y su movimiento con las apariencias celes-tes. Tiene la palabra geografa ms o menos extensin, segn los diversos modos de estudiar el globo1.

    En el proceso de realizacin de una mirada al esta-do del conocimiento geogrfico en Espaa para ilustrar sus presupuestos, me he encontrado con cierta geografa de escritorio. El presente artculo pretende acercarse a dicho concepto a partir de la experiencia descrita en una rica fuente docu-mental: el discurso de un cartgrafo espaol que confiesa los problemas tcnicos a que da lugar el levantamiento del mapa de Espaa. De la mis-ma manera, presentamos algunas notas acerca de las limitaciones y hallazgos de dicha geogra-fa en otros mbitos de la misma poca aplicados a la geografa espaola y americana. As pues, se ofrecern algunas comentarios acerca delos pro-blemas que aparecen en la bsqueda de la preci-sin en el desarrollo de la nutica, asunto capital en el estado de la geografa contempornea a Polo y Catalina. Estos ejemplos nos permitirn llegar a algunas conclusiones acerca de la validez de los mtodos ms o menos confiables que se aplicaban a laconstruccin de los mapas y la im-portancia de la conjuncin de lo terico y prcti-co en la geografa.

    En el prrafo que hemos tomado como epgra-fe, uno que mereci ser llamado el Gegrafo del Rey defini lo que para l constitua el objeto de la geografa. Este objeto se comprende en las pa-labras: matemticas, superficie, figura, magni-tud y apariencia, palabras con las cuales podemos iluminar la lectura de un documento, adems de curioso, til para contemplar el quehacer car-togrfico en Espaa a finales del siglo xviii. Se trata del Discurso sobre la necesidad de averiguar la superficie productiva de los estados; trabajos he-chos con este objeto por todas las potencias de la Eu-ropa, el cual versa, en palabras de su autor Juan Polo y Catalina sobre una necesidad de conocer

    1 Dedicacin introductoria de Principios geogrficos aplicados al

    uso de los mapas. Al Excelentsimo Seor Pedro Campomanes

    Primer Fiscal del Supremo de Castilla, por Toms Lpez, ao de

    mdcclxxv, Real Academia de las Buenas Letras de Sevilla.

    la superficie general de las provincias que com-ponen el pas para fomentar los productos que puede dar su terreno con mayores ventajas, y re-partir los tributos con la ms justa y equitativa distribucin2. El autor analiza seis mtodos ti-les para conocer dicha superficie, de los cuales aplicar el ltimo, como tendremos ocasin de revisar en este trabajo. El sexto, por lo tanto, nos indica que la geografa es una ciencia que explica el estado de las partes de la superficie de la tierra respecto de toda ella. Visto casi literariamente, el cartgrafo debe representar el territorio de la nacin, tomando la porcin que corresponde a Espaa de la superficie de la tierra y luego, para medirla, debe abstraer y cortar su contorno en provincias o fragmentos regionales, para lo cual los contornos sern divididos en tringulos3.

    En palabras del historiador de la cartografa J.B. Harley, se podra tomar la descripcin de los procesos de elaboracin de los mapas comoparte de una posibilidad de lectura en la cual participan aspectos variados que van des-de las inclinaciones o variaciones, la bsque-da de la objetividad, hasta el peso poltico e institucionalidad que cae sobre los cartgrafos, ingenieros y funcionarios4. Esto con el fin de intentar dar cuenta del estado de la ciencia en conjuntos de piezas que corresponden a regio-nes o naciones de diferente procedencia. Con el presente anlisis del Discurso, he intentado seguir a Harley en el sentido de buscar una lec-tura en la que se intercalen los hechos empri-cos que rodean la produccin del primer mapa general de Espaa, con otros eventos polticos y sociales que permiten recrear el contexto po-ltico en que se gesta esta cartografa.

    2 Juan Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad de averiguar la

    superficie productiva de los estados; trabajos hechos con este

    objeto por todas las potencias de la Europa, y medios empleados

    para conocerla por los mapas y resultados que presenta el mtodo

    de tringulos aplicados a Espaa y sus provincias, 1804, Biblioteca

    Nacional de Madrid (BNM), ref. MSS/ 22989, sp. Las citas que se

    refieren al texto original de Juan Polo fueron sacadas del original

    y transcritas por la autora de este artculo. Ese original est en la

    sala Goya de la BN de Madrid y no est paginado.

    3 Dedicacin introductoria de Principios Geogrficos aplicados al

    uso.

    4 J. B. Harley, La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la

    historia de la cartografa, comp. Paul Laxton con introduccin

    de J.H. Andrews (Mxico: Fondo de Cultura Econmica, 2001).

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    El trabajo de Polo y Catalina se gesta en un contex-to poltico y acadmico especfico5. A finales del siglo xviii en Espaa, la divisin en intendencias fue una de las medidas ilustradas ms importan-tes del programa reformista borbnico. En 1749 se dio la orden a los intendentes de las provin-cias para levantar los datos para el Plan de Mapa General de Espaa. El xito de las respuestas a los formularios enviados para la implantacin del Sistema de Intendencias dependa de la ca-lidad de los trabajos previos y del conocimiento que en cada provincia se tuviera sobre su pro-pio territorio, lo cual era escaso, como se pudo comprobar al momento de poner en marcha el Plan del Mapa General de Espaa. As, de la ad-vertencia del marqus de Ensenada sobre la fal-ta de calidad dealgunos de los levantamientos y del lamento de sus autores por no disponer de los instrumentos para lograr dicha calidad, pro-viene la recomendacin del ingeniero y marino Jorge Juan para suplir esa carencia tcnica. An ms, del acuerdo entre Ensenada y Jorge Juan naci la iniciativa de enviar un grupo de cart-grafos espaoles a perfeccionarse a Pars. Con estos aportes, finalmente, Espaa tom medidas en el camino de ponerse al da en el conocimien-to geogrfico y constituy en 1795 un gabinete geogrfico para la Secretara de Estado con la misin de reunir el mayor nmero de mapas po-sibles de Espaa dirigido por Toms Lpez.

    Para la poca en que escribe Polo y Catalina, en las aulas, los estudiantes de la geografa, la ingenie-ra y la nutica dieron cuenta del espritu de estas reformas que penetr cada pnsum acadmico. Por ejemplo, en El deleitoso estudio de las matem-ticas, Horacio Capel nos ilustra sobre un progra-ma de curso, en este caso, propuesto por Mateo Calabro para la Academia de Barcelona 1724:

    5 Algunos datos biogrficos de Polo y Catalina interesan aqu: nace

    en Cabolafuente en 1777, hace sus primeros estudios en Zaragoza

    y se doctora en leyes en la Universidad del mismo nombre.

    Entra en 1802 como oficial de la Real Oficina de Balanza. Segn

    la biografa de Jordi Escutia, Polo y Catalina se desempe como

    profesor de Economa Civil los dos ltimos aos del siglo xviii. Su

    trabajo de 1796 se titula Mximas que conviene adoptarse sobre

    la balanza mercantil, en cuyos temas es influenciado por Adam

    Smith; influencia evidente en su Informe sobre las fbricas de

    Espaa. Al respecto, el excelente trabajo de Alfonso Snchez

    Hormigo, Smithianismo e industrialismo en la Espaa de Carlos IV

    (Zaragoza: Editorial del Instituto de Estudios Aragoneses, 2005).

    primer ao, Aritmtica Literal en que se estu-dian las principales reglas de la aritmtica num-rica y Geometra Especulativa para entender los libros de Euclides; en segundo ao, Geometra Prctica sobre el terreno, es decir, trigonometra rectilnea, longimetra, planimetra y estereome-tra, que es el tipo de trabajos que desarrolla Polo y Catalina6. Capel seala que los estudios en las academias de gegrafos tenan un doble conteni-do: terico y prctico. De esta forma, un aspecto importante en la formacin de los alumnos era el conocimiento y manejo de instrumentos de to-pografa y agrimensura, as como de los relacio-nados con la construccin civil o militar, con la mecnica, la esfera y la geografa. As que los dos aspectos, terico y prctico, propios de la cienti-ficidad estaran presentes en los discursos ilustra-dos relacionados con la geografa.

    El proyecto de levantar el mapa general de Espa-a consisti en precisar la superficie del pas que para finales del siglo xviii era poco conocida7. En dicho esfuerzo se destaca el trabajo de acom-paamiento de Polo y Catalina, planimetrando uno a uno los mapas de la serie de reinos y pro-vincias peninsulares y las islas, en dibujos a l-piz y encuadernacin de la poca8. Dado que, en general, los investigadores desconocen el vnculo del plan de Lpez con el laboriossimo desarro-llo de los mapas de Polo y Catalina, resulta fun-damental la presentacin novedosa que hacemos aqu del texto original de su Discurso como re-flexin del cartgrafo sobre el desarrollo de los mapas y el esfuerzo tcnico que ello le implic. Como analiza Carmen Manso, que estos mapas no sean exactos, bien sea por la imprecisin del resultado o por el mtodo usado para su clculo, es otra cuestin que podemos plantear hoy, pero entonces eran los nicos y se estimaban buenos, aunque no faltasen crticas como las de Antilln9.

    6 Horacio Capel et al., El deleitoso estudio de las matemticas,

    en De Palas a Minerva, la formacin cientfica y la estructura

    institucional de los ingenieros militares en el siglo xviii (Madrid:

    Editorial Serbal, CSIC, Consejo Superior de Investigaciones

    Cientficas, 1988).

    7 Antonio Lpez Gmez y Carmen Manso Porto, Cartografa del siglo

    xviii, Toms Lpez en la Real Academia de la Historia (Madrid: Real

    Academia de la Historia, Departamento de Cartografa y Artes

    Graficas, 2006).

    8 Lpez, Cartografa del siglo, 6.

    9 Lpez, Cartografa del siglo, 8.

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  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 7574 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    El trabajo ms famoso de Polo y Catalina es el Cen-so de frutos y manufacturas de 1799, ordenado por la Oficina de la Balanza. Este estudio gener cr-ticas sobre su exactitud en las Cortes de Cdiz en 1813; a pesar de ello, fue muy citado y utiliza-do y le mereci a su autor el ingreso a las Cortes en cuyo seno adelant profundas consideraciones sobre la economa espaola10. En el Discurso so-bre la necesidad de averiguar la superficie producti-va de los estados; que llamamos el Discurso, Polo y Catalina muestra que el trabajo geogrfico es una forma de respuesta borbnica a la evidente crisis econmica y poltica de mediados del xviii, y que en trabajos como el suyo, hay un giro desde una lnea econmica proteccionista hacia la moder-nizacin. A la par de la geografa y la cartografa, las reformas borbnicas se apoyaron en el desa-rrollo de la tcnica y en los estudios, estadsticas y proyectos de corte econmico para lograr el tan anhelado progreso11. Snchez Hormigo comenta el Informe sobre las Fbricas e Industria en Espaa y destaca la crtica de Polo y Catalina a la eco-noma espaola: Desde este tiempo comenz a mirarse la economa poltica como laciencia ms interesante a las naciones, y como la ms digna de atencin de todos los sabios por el influjo que te-na en las revoluciones polticas12.

    En una primera lectura del Discurso, llama la aten-cin la importancia que el autor le da al trabajo manual, tanto que se puede llegar a pensar que se est frente a unas instrucciones para construir un animal en la tcnica origami puesto que habla de plegar en tringulos varias veces el papel y de ha-cer caber en figuras y volmenes la mayor canti-dad de tringulos posible. Ese era justamente el asunto material que enfrentaba Polo y Catalina: el plegar para poder medir todo el territorio de Espaa y, en encontrar para ello, la medida de un tringulo que permitiera reflejar el territorio tan-to como fuera posible para medirlo con el mayor

    10 Alfonso Snchez Hormigo, Informe sobre las fbricas e industria

    de Espaa (1804) y otros escritos (Zaragoza: Instituto de Estudios

    Aragoneses, 2005).

    11 Como excelente funcionario del gobierno, Juan Polo y Catalina

    redact varios informes y proyectos estatales especficos,

    asimismo, dej debates y trabajos preparados para la formulacin

    de polticas econmicas. Fue diputado a las Cortes y, en 1812,

    Oficial de la Secretara de Gobernacin. Muri alrededor de 1813.

    12 Snchez Hormigo, Informe sobre las.

    grado de exactitud y confiabilidad. Se trata, en-tonces, de un texto que se puede leer, como inten-tamos aqu, desde el contexto ilustrado en que se produce, con las implicaciones tcnicas mnimas propias del oficio de un cartgrafo de gabinete.

    La escritura de este Discurso, que vio la luz en 1803, debi haberse iniciado a finales del siglo xviii, tiempo de gran inters para los desafos polticos que enfrentaba Espaa y en que se realizan las ms ambiciosas exploraciones y trabajos carto-grficos dirigidos a las colonias americanas, por mencionar algunos: la Relacin del viaje a la Am-rica Meridional de Jorge Juan y Antonio de Ulloa en 1748, el atlas de Tomas Lpez en 1758 y el Diccionario Geogrfico de Alcedo y Herrera. En Amrica tambin se empezaron a adelantar este tipo de trabajos. En palabras de Ramn Serre-ra, quien hace un balance de la intelectualidad de este tiempo al introducir el Theatro Americano, la poltica atlntica ya est firmemente trazada. Y de todas partes de las Intendencias se esperan informes. Estamos tambin en el tiempo en que empiezan a verse los diversos y disparejos resul-tados de la real cedula de 1741 en que se ordena-ba a los virreyes de Nueva Espaa, Per y Nueva Granada, presidentes de audiencia y capitanes:

    apliquen a toda su atencin y conato en adquirir por los informes de los alcaldes mayores y justicias de los partidos subalternos y por todos los dems medios posibles las noticias particulares que necesiten para el conocimiento cierto de los nombres, nmero y calidad de los pueblos de su jurisdiccin y de sus vecindarios13.

    En Espaa, el asunto de la exactitud de la informa-cin empezaba a cobrar importancia. Ocho aos despus de la disposicin mencionada, se expide una nueva real orden para que se rectifiquen los mapas. Pero hubo problemas en resolver dicho cuestionario, por poner un ejemplo, Diego Bor-dick de la Provincia de Badajoz, dice que para partir de un mapa ya elaborado: No hay aqu ms que uno general de este continente, que no se puede mejorar ms que por las observaciones astronmicas que los gegrafos de Corte podran

    13 Ramn Serrera, Introduccin y notas al Suplemento al Teatro

    Americano de Jos Antonio de Villaseor y Snchez (Mxico:

    Universidad Nacional Autnoma de Mxico, Escuela de Estudios

    Hispano Americanos, 1980), 49.

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  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 75

    tomar por su cuenta14. En 1750, el rey imparti la orden de que todas las provincias hicieran los mapas con el mismo mtodo y para ello cada go-bernante debera consultar directamente con el marqus de Ensenada.

    Este mtodo inicia con la averiguacin en cada pueblo de las riquezas y los potenciales sumando a estas la informacin de los vecinos, forasteros y moradores que tuvieran propiedades y activida-des de todo tipo. En el momento que inician las averiguaciones de 1750 se nos advierte que no hay en las provincias gemetras ni agrimensores pues todos estn en el cuerpo de ingenieros con el rango de extraordinarios esto es: estaban en la Corte y no en las provincias. As que como no haba tales profesionales del oficio se tuvo que abrir una convocatoria a prcticos o estimadores. Esta es la carencia que denuncia un documento de Jorge Juan que estudiaremos enparalelo al del Polo y Catalina, en este se entraen los mnimos detalles de cmo tomar las mediciones y cmo hacer la seleccin de la madera para la fabrica-cin de las perchas, entre otras previsiones nece-sarias a considerar.

    Como muchos de los documentos relacionados con informacin geogrfica producidos en este perio-do, por ejemplo los de Toms Lpez, Jernimo de Uztariz, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, el de Juan Polo y Catalina inicia advirtiendo la [nece-sidad] de conocer la superficie general de las pro-vincias que componen el pas para fomentar los productos que puede dar su terreno con mayo-res ventajas15. Resulta interesante que los docu-mentos de los autores mencionados suelen estar conectados entre s, con una naturalidad que per-mite ver la existencia de unos lazos o incluso de una comunidad cientfica. Por lo menos, el Dis-curso de Juan Polo da cuenta de una amplia inter-textualidad; cita constantemente a autoridades desde Adam Smtih en su famoso Ensayo sobre las riquezas, hasta Vicente Tofio en su Descripcin

    14 Concepcin Camarero, Necesidades y carencias cartogrficas

    a mediados del siglo xviii (conferencia impartida en el saln de

    actos del Instituto Geogrfico Nacional de Espaa Madrid-, en el

    II centenario de Tomas Lpez gegrafo de S.M. Carlos III 1802-

    2002, febrero 10, 2003).

    15 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref.

    MSS/ 22989, sp.

    de las costas de Espaa. Todos estos tiles al pro-psito del Discurso que nos ocupa que es el de:

    La formacin de la Carta Geogrfica del Reino, a cuyo trabajo ya parece se ha dado principio con las felices resultas que eran de esperar de una operacin hecha con todos los auxilios y con los debidos conoci-mientos en la averiguacin de la extensin territorial de Espaa, sus islas y sus colonias16.

    Para formar dicha carta, tal como aparece tambin en el famoso compendio de geometra de Toms L-pez, se recurri al mtodo de la triangulacin pla-nimtrica, el cual consista en calcular la superficie mediante la sumatoria de las reas de los tringu-los en que podra dividirse el plano de un terreno. Para ello tena que convertir el contorno del pla-no en una figura poligonal con base en trazos rec-tos que, a su vez, seran los lados de los tringulos de distinto tamao. Carmen Manso concluye de su observacin sobre el conjunto de estos mapas:

    para calcular el rea de los tringulos, en cada lmina est dibujada (a tinta o lpiz) o en un papel pegado, una red o cuadricula rectangular alargada distinta en cada mapa. Lleva divisiones en nmero variable, cuyo valor es de la escala del mapa impreso en leguas ma-rinas de 20 al grado o 6.626 varas castellanas; a su vez ese rectngulo se divide en sentido horizontal en 10 partes. Como ya se ha dicho, falta la documentacin del laboriossimo clculo sobre estos mapas a muy di-versas escalas, con medida y suma de ms de 5.600 tringulos pero s tenemos los resultados generales. Son los que figuran al final17.

    1. La triangulacin

    Si la geografa se ocupa de la magnitud de la super-ficie, tanto de la tierra, como de una parte de ella, la palabra magnitud resalta el papel poltico de la

    16 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref.

    MSS/ 22989, sp.

    17 Se trata de 42 lminas: 34 de los reinos peninsulares, 3 a Baleares-

    Mallorca, Menorca e Ibiza, Tenerife, Gran Canaria, Fuenteventura,

    La Palma y El Hierro. Se divide todo en conjuntos; norte de Galicia,

    Asturias y Bastn de Laredo; Centro: Len, Castilla la Vieja,

    Extremadura y Castilla la Nueva; Sur: Andaluca y Murcia; despus

    parte del Norte y del Este: Vascongadas, Navarra, Aragn, Catalua

    y Valencia. Por ltimo, Baleares y Canarias. Se muestran en este

    texto los mapas levantados por Polo y Catalina de Menorca,

    Granada y Gran Canaria especialmente por la particularidad en

    la forma en que los tringulos se hacen coincidir para lograr la

    medicin final, segn la forma de cada provincia. Es oportuno

    agradecer el prstamo de estas imgenes al Departamento de

    Cartografa de la Real Academia de la Historia de Madrid.

    Memoria32.indb 75 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 7776 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    geografa al afirmar que su objetivo es ocuparse de medir las magnitudes de las naciones. Con una buena dosis de intertextualidad, y en tono ilustra-do, Polo y Catalina afirma que se propone mos-trar los resultados de cada pas y los resultados de los escritos que han llegado a nuestras manos18, mostrando claramente que conoce el bagaje de los textos cientficos producidos en otras nacio-nes, lo cual da mayor relevancia a su trabajo y el de los gegrafos espaoles. Es as como invoca a la Expedicin Marpertius en Suecia, la de La Condamine, y Jorge Juan y Antonio de Ulloa:

    Hasta la mitad del siglo pasado no se haba convenido en la verdadera figura de nuestro globo terrestre [] se convencieron las naciones cultas de la importan-cia de estos trabajos, y lo primero que procuraron los diversos gobiernos fue el que se levantasen con toda exactitud cartas geomtricas de los pases que ocu-paba cada uno. Suecia, Dinamarca, Rusia, Alemania, Francia, la Repblica Italiana y Espaa, no se detuvie-ron en gastos ni fatigas19.

    Ahora bien, al comparar las naciones usa el tr-mino estadstico para referirse al campo de las

    18 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    19 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    matemticas. Para Polo, una de las tres bases so-bre las cuales se funda la ciencia estadstica es la averiguacin de la extensin del pas20. Con esto, nuestro autor define claramente el fin ltimo de sus trabajos de gabinete al aclarar que: Sin la es-tadstica, no se pueden comparar debidamente las naciones ente s para deducir su fuerza y ri-queza respectiva, que deben ser siempre propor-cionadas al terreno que ocupan21.

    La comparacin de poder basada en la extensin del territorio productivo de los Estados, se fun-damenta en el ejercicio comn a las naciones de la triangulacin. Pero este mtodo se enfrent a constantes problemas prcticos como se recor-dar en las memorias del viaje de La Condami-ne al Ecuador. En las consideraciones tcnicas de algunos gegrafos consultados por los cart-grafos a fines del xviii como Canevas o Cassini, ya era una constante la aparicin del problema tcnico para el levantamiento de las redes trian-gulares; uno de esos problemas comunes es la re-presentacin del relieve. Un trabajo que apareci en el periodo en que Polo y Catalina levantaba sus mapas y que contiene preocupaciones tcni-cas similares a las de su Discurso, es el titulado Cartas martimas de todas las pennsulas, averigua-ciones concernientes a la Historia Natural de Jor-ge Juan22. All se advierte que la obligacin de los directores de las obras, con las cuales se recoge-rn los datos de cada una de las provincias, ser la de obtener la medida de la basse.

    La observacin de los ngulos en los tringulos que formare; examen de sus clculos para ver si estn bien hechos, y de lo que se fuere trasladando sobre el papel, en cuyos asuntos dar la norma que se ha de seguir a los gegrafos ayudantes sus Subalternos23.

    20 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    21 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    22 Jorge Juan, Instruccin de lo que se ha de observar por las com-

    paas de gegrafos, hidrgrafos y astrnomos en la formacin

    de los mapas generales de Espaa. Antigedades, y otras noticias

    de Espaa.

    23 Jorge Juan, Instruccin de lo, 10.

    Pedro Texeira. Atlas de las costas espaolas 1634. Biblioteca de la Fundacin Juanelo Turriano

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    En dicho ejercicio, la visita y seleccin del terreno es un requisito bsico para garantizar los resultados. Desde estos primeros pasos se toma la medida basse, acatando las necesarias recomendaciones para lograr la mayor efectividad posible:

    En el centro del Reino, en paraje en donde se halle llano al propsito par ello se medir una base de dos o tres leguas, no con cordel ni cadena, sino con perchas propias para ello; porque siendo esta base el funda-mento de toda la medida, el yerro que en ella se come-tiere va despus aumentndose proporcionalmente en todo el Reino; esto es, si es la base de solas dos leguas, y se yerra en ella de una toesa, y el reino tiene doscien-tas leguas; el yerro en el mapa; se proceder slo de esto ser de cien toesas bastantemente considerable si se quiere ms exactitud24.

    Los problemas de Polo y Catalina son los mismos que tienen los directores tcnicos a quienes escribe Jorge Juan; ellos enfrentan el problema en el cam-po de trabajo mientras nuestro autor lo hace en su escritorio. Por ello, en su Discurso, l se encargar de los mtodos para averiguar la superficie.

    Estos tres ltimos mtodos, aunque de mucho ms trabajo, son los ms exactos y cientficos; por ellos se aprecia, aumentando el nmero de tringulos o fi-guras regulares hasta la tortuosidades ms mnimas, presentan a la vista de todos las operaciones practi-cadas, y las sujetan a su examen; y sobre el quinto y en especial el sexto, tienen la ventaja de que si hace alguna alteracin en el territorio o algunas provincias, conservando los originales, sobre que se han trabaja-do, se hallar la extensin de su nuevo distrito slo con ver los planes o traslados correspondientes, cual es la superficie de los tringulos que corresponden a la nueva demarcacin25.

    Aqu el autor es consciente de que se trata de una es-pecie de triangulacin ideal, si se puede usar esta expresin, ya que no cuenta con los problemas de los relieves ni de la forma real de las superficies. Por esa razn, l recomienda que, una vez termi-nado de aplicar el mtodo que elegir de los seis que propone, que se comparen los resultados con los de otros autores como Vicente Tofio. Por otro lado, puede parecer poco convincente la ra-zn por la cual, luego de contar con un trabajo que

    24 Mtodo de levantar y dirigir el mapa o plano general de Espaa

    con reflexiones a las dificultades que pueden ofrecerse por don

    Jorge Juan capitn de navo de la Real Armada.

    25 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    se ocupa de la extensin real de las irregularida-des del terreno, el autor se limite a hacerlo sola-mente en la superficie plana, por considerar que las irregularidades no afectan la superficie produc-tiva que se busca averiguar. Para explicar esto, usa una de las palabras que an no hemos utilizado para recordar el epgrafe de Lpez: la apariencia.

    Don Vicente Tofio busc la superficie esfrica de Espaa; y aqu se ha buscando nicamente la superfi-cie plana y horizontal, porque siendo el fin el asignar los datos que deben servir de base a nuestra aritmtica poltica, deban dirigirse todas ellas a indagar la exten-sin productiva de nuestro territorio; y como segn la opinin que hemos sentado antes, generalmente con-textada, las concavidades y convexidades del terreno no aumentan sino aparentemente su extensin para los productos; de aqu es que tampoco la figura esfrica, o la convexidad que por esta figura tiene Espaa, no debe aumentar su extensin productiva26.

    El Discurso aspira a la validez cientfica con el uso de un lenguaje tcnico, pero pronto toma un tono de laxitud en dos sentidos: el primero, las limitaciones necesarias impuestas por el autor; el segundo, la ausencia de soportes y tablas al mo-mento de la publicacin de los resultados. De las dos, llama la atencin la primera pues en ella el autor, consciente de que a pesar de que su traba-jo busca una mayor objetividad tecnolgica y que l slo hace una representacin del terreno, usa la expresin apariencia, queriendo connotar la in-significancia de la falta de exactitud.

    2. Los seis mtodos

    El Discurso trata el asunto de la validez de los tres ltimos mtodos para lograr la efectividad. Cua-les son esos mtodos?, y cules son los tres pri-meros? Esa es la esencia de la obra que nos ocupa y el encanto de las confesiones tcnicas que con-tiene. Examinemos las razones por las cuales se descartan los tres primeros mtodos para averi-guar por medio de los mapas la superficie del te-rreno que representan, el primer mtodo:

    Se reduce a cubrir con perdigones y mostaza muy me-nuda el espacio que ocupa la provincia o distrito, cuya superficie se busca, clavando en el primero de esta

    26 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp (nfasis agregado).

    Memoria32.indb 77 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 7978 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    una porcin de alfileres o clavos muy delgados que detengan los perdigones, cuidando escrupulosamente de acomodarlos de suerte que no haya uno sobre otro; hecho esto, con el nmero de perdigones que hayan cubierto la superficie, se forma un cuadrado (valin-dose tambin del auxilio de los alfileres o clavitos) cuya base y altura se miden por la escala del mapa, y el producto que resulta de la multiplicacin de ambos lados es la superficie que se busca27.

    En el segundo mtodo se nos muestra la bsque-da de la precisin, la necesidad de muchos cien-tficos de la poca de establecer ciertas unidades de medida. Dicho mtodo consiste en averiguar la superficie de las figuras irregulares por el peso del papel:

    Nuestro Segundo Mtodo: consiste esta operacin en calcar o pasar a otro papel la figura o mapa, cuya superficie se busca, e inscribir esta copia en un pa-ralelogramo; cuya superficie se encuentra con suma facilidad, multiplicando las veces que una unidad conocida y arreglada a la escala del mapa, cabe en la base del paralelogramo por las que esta misma unidad cabe en su altura: hallada de este modo la superficie del paralelogramo total, en la que est incluida la de la figura irregular, se recorta esta por la lnea curva que han trazado sus lmites, y queda reducido a dos partes el papel que formaba el paralelogramo; una la que contiene la porcin o masa del papel de la figura irregular y otrala del trozo que queda entre la lnea que sealaba su contorno y las de los lados del para-lelogramo; hecho esto se pesan en una balanza muy sensible estas dos partes con separacin y su suma ser el peso totaldel papel que ocupaba el paralelogramo; y se concluye por la proporcin siguiente: A, peso to-tal del papel en que estaba trazado el paralelogramo, es a B, peso del que ocupaba la figura, como C, super-ficie del paralelogramo, es a x, cuarto trmino de la proporcin, y superficie de la figura irregular28.

    El resto de los mtodos se relacionan ms con el uso estricto de la geometra, pues tienen como comn denominador una propuesta de circuns-cribir un paralelogramo a toda la figura irre-gular, y por medio de tringulos, o de otras figuras regulares, hallar la superficie de la parte comprendida entre los lados del paralelogramo, y el contorno que seala en el mapa los lmites de la provincia29. Luego, con ese resultado, se

    27 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    28 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    29 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    instruye que se haga la operacin matemtica de restar de la superficie total del paralelogra-mo, es decir, la diferencia, ese es el resultado que se busca. De los anteriores, es quizs el quinto mtodo el que se acerca ms a la geometra li-teral, si se quiere, en los trminos del pnsum descrito por Capel en la Academia de Gegra-fos de Barcelona. En este mtodo, la bsqueda de la precisin tiene que considerar la idea de recurrir a los resultados de mapas hechos con anterioridad sobre el terreno con el fin de cal-carlos. Calcular o calcar podra ser el nombre de este mtodo, un nombre que evoca la disyunti-va en que se encuentra el cartgrafo al tener que recurrir a figuras anteriores.

    Quinto: calcar o pasar la figura a otro papel, inscribir en ella el mayor paralelogramo posible, y repartir en pequeos tringulos el espacio que queda entre sus lados y el permetro del mapa. La superficie de estos tringulos se aade a la del paralelogramo, y la suma nos dar el resultado final30.

    A pesar de que Polo y Catalina advierte que el sex-to mtodo es el ms ptimo, se puede apreciar que tuvo que haber experimentado mucho ms con el quinto mtodo pues se ve en las imge-nes de aquellas provincias, cuyos contornos se lo permitan, como se apreciar en un conjun-to muy pequeo de cartas de las provincias de Gran Canaria, Granada y Menorca, tomadas del gran conjunto de los que fueron encontra-dos por Carmen Manso en la Real Academia de la Historia de Madrid.

    3. El recurso a las calcas: el peso de los materiales en la exactitud

    En este apartado quisiera mencionar un traba-jo capital para el asunto del estado del cono-cimiento en Espaa; se trata del libro de Nuria Valverde Actos de precisin31. En l, Valverde sos-tiene que los actos de observar, medir y compa-rar son las acciones propias de la ciencia pero

    30 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    31 Nuria Valverde, Actos de precisin, instrumentos cientficos,

    opinin pblica y economa moral en la Ilustracin espaola

    (Madrid: Coleccin Estudios sobre la ciencia, Consejo Superior de

    Investigaciones Cientficas (CSIC), 2007).

    Memoria32.indb 78 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 79

    que los resultados de esas acciones quedan su-peditados a las condiciones y el uso de la instru-mentacin. La autora se dedica a la exploracin de los usos dados a la instrumentacin durante el siglo xviii espaol en los diferentes mbitos del saber institucional e incluso popular para destacar variados elementos. Estos van desde los problemas empricos a que dan lugar el uso de los instrumentos y el impacto de esas dificul-tades, hasta los resultados finales y el concepto de precisin, supuesto garante de credibilidad cientfica. Visto desde all cobra an ms valor el siguiente paso de nuestro Discurso, el sexto mtodo elegido por Polo y Catalina y que con-siste en calcar o pasar la figura a otro papel.

    Para el mtodo de las calcas, el autor recomien-da reducir la curva a un sinfn de lneas rectas; llenar todo su espacio de tringulos encadena-dos; sealar la altura de estos, hallar la superficie de cada uno por la escala del mapa y, finalmen-te, sumar estas diversas superficies para conse-guir la de la figura irregular32. Toms Lpez respaldala opcin de las calcas pues tambin en el contenido de su tratado Principios geogrficos aplicados al uso de los mapas, considera que el ge-grafo trabaja en su casa teniendo a la vista va-rios papeles de un mismo terreno, comparando y adaptando lo que segn su buena crtica es ms perfecto. Afirma literalmente que:

    No es ministerio suyo levantar planos porque para eso hay otra clase de gentes [] si los gegrafos ne-cesitaran ver y medir la tierra que comprenden sus mapas, ninguno hubiera podido, durante su vida, pu-blicar ni una de las cuatro partes de la tierra; y es as que hacen las cuatro33.

    No en vano Polo y Catalina cita como autoridad a Lpez, de quien pudo haber tomado la iniciativa de dar validez a este sexto mtodo.

    Al respecto, Carmen Litter seala que Lpez era un gegrafo de gabinete, que trazaba sus mapas utilizando materiales ya existentes y con previa

    32 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    33 Documento original publicado entre 1775-1783, citado en El

    Gegrafo del Rey. Principios geogrficos aplicados al uso de los

    mapa, en Carmen Liter Mayayo y Francisca Sanchis Ballester,

    Toms Lpez y sus colaboradores (Madrid: Ministerio de

    Educacin y Cultura. Biblioteca Nacional de Madrid, 1998).

    comparacin entre mapas diferentes, es decir, sin hacer personalmente ningn trabajo. Era un modelo que seguan otros gegrafos europeos y que l mismo haba aprendido de su maestro Bourguignon DAnville34. Se puede ver el riesgo que implica el gabinete en trminos de la preci-sin al no recurrir al trabajo de campo, pero, pa-radjicamente, el escenario del gabinete, con sus instrumentos tcnicos, y no el campo abierto y sus dificultades naturales, va a ser lo que en el si-glo xviii representacin de la precisin a pesar que el cumplimiento del anhelo de la precisin est en las manos de los caminantes y agrimen-sores que estuvieron en el terreno.

    De ah la idea de que los mapas del siglo xviii re-presentaban los relieves ms o menos fantsti-cos. De nuevo Litter seala que si la crtica sobre la cartografa espaola de la poca tuviera que ser estrictamente tcnica, los mapas se hubieran tenido que realizar por medio de levantamien-tos topogrficos sobre el terreno con el teodolito y con los datos recogidos con este, es decir, con las pendientes, distancias y alturas, trasladar esos resultados al mapa en s. Pero en el periodo que nos ocupa, los cartgrafos, en lugar del teodoli-to, usaban una plancheta con una mira gradua-da para obtener la direccin, distancia y la altitud de cada punto y esto se llevaba a un borrador de mapa35. Ahora bien, la necesidad de confiar en la expresin ms o menos como autoconciencia de la imposibilidad de lograr la exactitud, es res-paldada en este caso por una cita de autoridad. Se trata de las memorias de Toms Lpez envia-das con el interrogatorio a las provincias en 1750 en cuyo texto el rigor, empieza a ceder al uso de expresiones como especies de mapas posibles:

    Procurarn los seores formar unas especies de mapas o planos de sus respectivos territorios, de dos o tres leguas de contorno de su pueblo, donde pondrn las ciudades, Villas, Lugares, Aldeas, Granjas, Caseras, Ermitas, Ventas, Molinos, Despoblados, Ros, Arro-yos, Sierras, Montes, Bosques, Caminos, etc, que aun-que no est hecho como de mano de un profesor, nos

    34 Carmen Lter Mayayo, Ana Herrero Vigil y Francisca Sanchis

    Ballester, Cartografa de Espaa en la Biblioteca Nacional: siglos

    xvi-xix: catlogo de fondos (Madrid, Biblioteca Nacional, 1994).

    35 Lter Mayayo, Herrero Vigil y Sanchis Ballester, Cartografa de

    Espaa, 30.

    Memoria32.indb 79 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 8180 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    contentamos con una sola idea o borrn del terreno, porque lo arreglaremos dndole la ltima mano36.

    Uno de los aspectos fascinantes de nuestro Discur-so es el relacionado con el peso de los materiales en el resultado final de los mtodos expuestos. El primer mtodo, por ejemplo, es juzgado por su mismo autor como grosero y no merecedor de ponerse en prctica en una nacin culta, o por quien tenga los mnimos conocimientos de geo-metra. Pero ms all de su grosera, el mtodo es descartable porque:

    Est expuesto a los errores que ha de ocasionar la des-igual figura de los perdigones, o mostacilla, no siendo todos ellos perfectamente esfricos, sino con algunas concavidades y convexidades que dejaran mayores o menores intersticios entre s segn el diverso modo con que toquen a la superficie, y adems la lnea curva que seala el permetro o lmites de las provincias es mucho mayor que la del cuadrado, aunque sean igua-les sus superficies; y como los perdigones han de tocar diferentemente unos a otros que a los alfileres, ha de resultar de necesidad una diferencia notable entre una y otra superficie37.

    Tambin en su texto de Instrucciones, Jorge Juan apunta que las bases geodsicas fueron siempre medidas con varias reglas de longitud. Dichas re-glas eran: de madera antiguamente y metlicas posteriormente, las cuales se ponan a continua-cin unas de otras, dejando un pequeo interva-lo entre los extremos consecutivos38 hasta llegar a un procedimiento con una sola regla con la que se meda sucesivamente la distancia entre los ejes pticos de dos microscopios situados sobre la base. Llama la atencin la queja posterior a la descripcin del procedimiento, que es un estilo discursivo similar al de los seis mtodos:

    Todos estos aparatos de reglas resultan de un uso en-gorroso Por su peso, volumen y exigir un terreno en buenas condiciones, preparado y explanado debida-mente, para poder asentar los soportes de las reglas y microscopios y las casetas protectoras, necesitndose un personal muy numeroso; por estas causas no poda prodigarse conveniente, ni el nmero de las bases de

    36 Agustn Hernando Rica, El Gegrafo Juan Lpez (1765-1825) y el

    Comercio de Mapas en Espaa 1808-1814 (Madrid: Editorial del

    CSIC, 2008), 30.

    37 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    38 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    apoyo de una triangulacin, ni su longitud, por lo que su enlace con los lados normales de la red se haca muy complicado39.

    Para solucionar esta carencia, Jorge Juan recomien-da, para tomar la base de la triangulacin, hacer bien la medicin en un viaje rpido y repetirlo si es necesario. Advierte que la precisin de la me-dida est asociada a la invariabilidad de la made-ra. Las bases contina se medirn con perchas de madera, siempre teniendo un mayor nme-ro de ellas para que no falten. Recomienda pro-curar que dichas perchas sean de madera vieja, para que est bien seca, y no se tuerzan, y limpia de nudos: en los extremos se guarnecern de hie-rro para que los cantos queden bien a escuadras, y no se asumen con el uso40.

    Mientras este documento nos ubica en la realidad de los caminantes que deban hacer las medicio-nes en el terreno y las dificultades que represen-taba la manipulacin de los instrumentos en el campo, en el gabinete, en donde hemos dejado a Juan Polo y Catalina, las dificultades con los materiales continan al revisar el mtodo nume-ro dos que, como recordaremos, consista en to-mar el peso de un paralelogramo y restarle de su peso total, el peso puesto sobre la figura de la provincia a averiguar. El autor descarta el m-todo porque, en sus palabras, le parece falto de seriedad el depender de los rudimentos materia-les mencionados, por ello dice:

    estar expuesto a equivocaciones; pues cuando el pa-pel no sea igualmente grueso y cargado de pasta por todas partes, no corresponder el peso a la superficie, y esta diferencia aumentada a lo difcil que es tener una balanza tan sensible que indique las ms mnimas alteraciones, impide ejecutarlo, si se trata de averiguar este punto con alguna detencin y cuidado41.

    Las preocupaciones por las imprecisiones de los materiales eran un asunto que vena aquejando a varios tcnicos en su momento. En el documento en cuestin se trata de argumentar que el proble-ma no resida solamente, como puede pensarse, en el hecho de que uno sea el trabajo de campo,

    39 Jorge Juan, Instruccin de lo.

    40 Jorge Juan, Instruccin de lo.

    41 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    Memoria32.indb 80 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 81

    otro, el del gabinete, y otro el necesario desajus-te en dicho ejercicio de representacin, sino en que en las tres instancias, el grado de efectividad, de exactitud depende en muchode los materia-les. Lo que representa un problema tcnico para Jorge Juan con el material de las bases, lo repre-senta el asunto de las semillas de pimienta para Polo; el problema no es que el mtodo sea gro-sero, sino la dificultad que representa el no poder controlar el material aportado por la naturaleza, por una parte, y, por otra, que la naturaleza de la medicin es su constante variacin y, por tanto, su natural imprecisin.

    Ahora reflexionemos, a manera de primera con-clusin, acerca del recurso narrativo de intro-ducir las minucias que le preocupan al autor en un Discurso manifiestamente cientfico. Es co-nocida la costumbre cultivada, entre otros por Alejandro de Humboldt, de aportar en las re-laciones de viajes o de exploraciones y en las bitcoras de viaje, un listado de los instru-mentos utilizados y describir los procedimien-tos cientficos, especialmente, los exitosos en las exploraciones. Pero poco se conoce sobre el contenido de un gabinete, de quien no se des-plaza o de quien tenga problemas con sus mate-riales. Las listas de materiales y procedimientos en las memorias de viajes posiblemente obede-ce a un intento de ayudar y prever las necesida-des de exploradores o, en el caso de los textos de Jorge Juan, a un intento de ayudar a los direc-tores tcnicos de la obras de levantamiento to-pogrfico en las provincias. El gabinete de Polo y Catalina se nos presenta en su Discurso como una invitacin a ver sus secretos, haciendo una variacin de la costumbre descriptiva que carac-teriza a la geografa de viajes. En las dos moda-lidades, se nos permite ver que la especulacin o consideracin cientfica o tcnica, se acom-paa de la experiencia. Teora y empirismo, una conjuncin tpica del pensamiento ilustra-do del xviii. Por supuesto, estas confesiones aminoran el tono pretendidamente cientfico de los textos geogrficos ilustrados y, posible-mente, sean, junto a las duras crticas a que fue sometido el texto de Censos de frutos y manufac-turas que mencionamos al comienzo, una cau-sa ms de la falta de difusin del Discurso que nos ocupa.

    4. Mtodos ms o menos confiables

    Retornando al epgrafe, Lpez define la naturale-za de la geografa desde la pretensin de univer-salidad, dice que la geografa es una ciencia que nos ensea la descripcin universal de toda la tierra42; sin embargo, como en un acto de pru-dencia la ltima frase del prrafo contiene la siguiente expresin contradictoria: Tiene la pa-labra geografa ms o menos extensin, segn los diversos modos de estudiar el globo43. Si bien el campo de estudio que el autor asign en primera instancia a esta ciencia era muy abierto, tambin era consciente del enorme desafo que significa-ba el ejercicio de esta disciplina. Asimismo, L-pez no es el nico en usar palabras de relatividad para referirse a los resultados de los trabajos geo-grficos, Jorge Juan, al respecto, asegura que:

    Los mapas generales se pueden levantar con ms o me-nos exactitud, empleando instrumentos ms o menos puntuales, ms o menos cuidado o delicadeza en ma-nejarlos, y ms o menos circunstancias que se quieran situar o colocar segn se quiere tambin el grado de exactitud, se necesita as mismo tiempo, y por con-siguiente ms o menos gasto; pero, supuesto que se quiera levantar el mapa con la exactitud necesaria para que se signifiquen en l todas los lugares, caseros, ros, pendientes de esos caminos, montaas, puertos, islas, obispados, abadas, corregimientos, intendencias, gobiernos, etc.44

    Este texto, que se ocupa de prever todos los incon-venientes para el logro de los datos efectivos en el trabajo de campo, contiene preocupaciones simi-lares a las del gabinete de Polo y Catalina. Con esto, los autores llaman la atencin sobre las li-mitaciones de la Geografa como una pretendida ciencia irrefutable. Allende la costumbre de los viajeros de dejar memoria de los eventuales tra-bajos de campo, viajes y recorridos, la retrica de Polo y Catalina nos permite un acercamiento in-novador y realista. Los textos que hemos trado a colacin muestran ese repliegue en la retrica

    42 Al Excelentsimo Seor Pedro Campomanes Primer Fiscal del

    Supremo de Castilla, por Toms Lpez, ao de MDCCLXXV, Real

    Academia de las Buenas Letras de Sevilla.

    43 Dedicacin introductoria de Lpez, Principios geogrficos aplica-

    dos.

    44 Jorge Juan, Mtodo de levantar y dirigir el mapa o plano general

    de Espaa. Contenido en el libro de Fernndez Navarrete,

    Biblioteca Martima Espaola, Madrid, 1851.

    Memoria32.indb 81 19/07/12 10:57

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 8382 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ N 32/ enero-junio de 2012

    propia del desarrollo narrativo de la ciencia ilus-trada. Desde el punto de vista de una autocon-ciencia narrativa, el anlisis del Discurso y de su naturaleza narrativa abre la posibilidad de ana-lizar la cartografa histrica espaola segn las condiciones de su produccin material45. El au-tor nos provee de los elementos necesarios para un anlisis retrospectivo sobre la construccin y el uso de materiales e instrumentos, en una es-pecie de invitacin a la reflexin sobre los proce-dimientos sin excesivos juicios de exactitud sino, ms bien, poniendo al descubierto la fragilidad de la exactitud y la cientificidad. Quiz por ello, el Discurso oscila, de manera sorpresiva, desde

    45 Ingenio y figura: una de las expresiones a que queramos recurrir

    de nuestro epgrafe inicial es que la geografa se ocupa del

    estado de las partes de la superficie de la tierra, respecto de toda

    ella; es a saber, su figura. En una figura puede caber el elemento

    creativo y tambin del imaginario poltico pues la figura que se

    otorga a una nacin, y su diferencia con la figura de las dems

    naciones, constituye un elemento de identidad. Se adjudica un

    contorno a un espacio, es decir, un contorno, con base en la

    abstraccin de un recorrido real por el territorio, en este caso, de

    cada provincia regional para luego sumar y completar un contorno

    nacional general. Finalmente, el resultado de las triangulaciones

    de todas las provincias de Juan Polo y Catalina, el atlas de Toms

    Lpez, el sueo del marqus de Ensenada, los resultados previos

    de Vicente Tofio y las recomendaciones de Jorge Juan, entre

    otros elementos, llegaron a un resultado final: el cumplimiento del

    anhelo de un mapa de Espaa.

    lo tcnico y manual hacia la consideracin eco-nmica o poltica. El uso frecuente en estos do-cumentos de la expresin ms o menos, para referirse a los resultados de las investigaciones, da cuenta de este aspecto.

    No se conoce con exactitud la fecha y las circuns-tancias en que Polo y Catalina entreg a Toms Lpez el gran conjunto de todos los mapas de las provincias espaolas. Tampoco con exactitud si el Discurso, tal como los mapas, obedeci a un en-cargo o fue una manera de ilustrarlos, lo que s es evidente es la conexin entre uno y otros, y es f-cil suponer que al momento de entregar los resul-tados del gabinete, se entreg el Discurso mismo, como puede deducirse del prrafo final y su firma. Polo y Catalina concluye que se previ, incluso, el cuidarse de las inexactitudes que pueden resultar del espacio que ocupan las lneas que dividen los tringulos y de las imperceptibles alteraciones que pueden ocurrir en las aberturas de compases:

    Pero sobre la ninguna influencia de todo esto, y sobre compensarse por lo regular unos defectos con otros, son unos inconvenientes de que no se puede pres-cindir en modo alguno, y que si por miedo a ello se hubieran de abandonar los trabajos, abandonaramos con mucha ms razn el de recorrer palmo a palmo el terreno y medirlo geomtricamente46.

    5. El ejemplo de precisin aplicado a la nutica

    Juan Polo y Catalina nos ha permitido entrar en la privacidad de su escritorio para ver las dificultades de la geografa para medir la tierra. Con relacin a las mediciones martimas, tambin encontra-mos cierta relatividad en la bsqueda de la pre-cisin tcnica que encierra la siguiente mxima:

    Todo esto lo hizo Dios por el hombre; pues por qu ha de ignorar el beneficio que se le est haciendo cada da. Y ya que quiera ser bruto en no mirar al cielo; por que no se hace hombre en la parte de conocer la ha-cienda que Dios le dio en la tierra, midiendo la dila-tacin de su dominio, ya por las escalas de los montes, ya por los planos de los valles, ya por las lneas de los ros, crculos de los mares, y cuantos puntos hermo-sean este punto visible47.

    46 Polo y Catalina, Discurso sobre la necesidad, 1804, BNM, ref. MSS/

    22989, sp.

    47 Enrique Flrez, Clave geogrfica para aprender geografa los que

    no tienen maestro (Barcelona: Librera de Juan Francisco Piferrer,

    Pedro Texeira. Atlas de las costas espaolas, 1634. Biblioteca de la Fundacin Juanelo Turriano.

    Memoria32.indb 82 19/07/12 10:57

    Impresos de Su Majestad, 1817).

  • Tringulos y anhelos de precisin / Nara Fuentes Crispn / 83

    limitacin tcnica de las expediciones transatln-ticas, como, en menor grado, las de cabotaje.

    No podemos perder de vista que el racionalismo del siglo xviii no est exento de lo que otro autor critico de la poca denomin fanatismo cient-fico. Se trata de Patricio Victoriano quien hace un juicio al estado de la marina en Espaa50 y en especial al descuido de su gobierno: para Victo-riano, es necesario que su pas sostenga el po-der martimo desde todas las esferas, es decir, desde las disposiciones legislativas, econmi-cas, y diplomticas y una sabia combinacin del comercio martimo y de unas finanzas bien ad-ministradas. La primera crtica se hace a los fra-casos marineros de Espaa, por ejemplo, sobre el ocurrido en 1718, dice, se demuestra que entre todas las cosas de un Estado desde lo mas m-nimo a lo mas grande, desde el copo que hila la vieja hasta el navo de tres puentes que surca los mares, y parece ser el ltimo esfuerzo del inge-nio humano, existe una correlacin ntima, una cadena no interrumpida de causas y de efectos de la sociedad. Estos fracasos navales se agravan con el problema propio de la navegacin univer-sal que era la ausencia de un mtodo para calcu-lar la longitud. La ausencia de ese clculo caus muertes y accidentes martimos51. Muy en la di-reccin de este pensador, Daba Sobel resume el asunto de la longitud como la dificultad que te-nan los marinos para conocer la hora en dos lugares diferentes al mismo tiempo, dificultad que hizo que los gobiernos estuvieran anhelan-tes de recompensar con una cantidad de dinero a unos mtodos practicables y ventajosos. Esa

    50 Patricio Victoriano, Juicio crtico sobre la marina militar de Espaa,

    dispuesto en forma de cartas de un amigo a otro (Madrid: Editado

    por Miguel de Burgos, 1814).

    51 Muy en el tono de las pepitas de Polo y Catalina, Navarrete, a

    diferencia de otros autores, destaca como acto de la evolucin

    cientfica espaola la fundacin la Ctedra de Cosmografa y

    Navegacin establecida por el prncipe don Felipe Monzn en 1552.

    El debate sobre la manera en que sera ms prctico y til tomar

    las medidas en lo que pareciera trasladarse al mar el problema

    de la medicin que ya ocupaba el texto de Polo y Catalina. Uno

    de los mtodos que ms debate ocasion para establecer dicha

    medicin fue el de basarse en los mapamundis conocidos, lo cual,

    como deba suponerse, siempre conduca, al reconocimiento de las

    imprecisiones que los marinos prcticos demostraban al usarlos y

    de la consecuente necesidad de construir un nuevo mapamundi.

    As que recurrir a este uso adverta que casi, como si se tuviera

    la conciencia de que el descubrimiento del Nuevo Mundo era un

    asunto que seguira vivo y permanente construccin.

    El fraile espaol Enrique Flrez usa en este sin-gular texto un lenguaje tpico de un filsofo de la naturaleza que nos introduce en los estudios geogrficos a inicios del siglo xix, especfica-mente, los de cosmografa y el conocimiento de los lmites geogrficos, con un enfoque desde el cual podemos apreciar el papel de los instrumen-tos en el conocimiento del mar. El fraile tom como modelo de gegrafo a Tolomeo, por esto, no se content en sus argumentaciones con las descripciones y los relatos histricos referidos a las zonas de las que se ocupa sino que aa-di a sus textos los clculos, las tablas y ejerci-cios como demostracin de la veracidad de sus conocimientos para que, en sus palabras, no solo la imaginacin sino la vista, juzgara la situacin de los lugares descritos. Con ello se nos da una idea de la temprana costumbre de introducir es-tos anexos a las descripciones de viaje como un antecedente a las obligatorias tablas anexas a los derroteros martimos. Tolomeo haba caracteri-zado las distancias de la lnea equinoccial y cr-culos que se atribuyen a la esfera para encontrar reglas fijasde unos puntos inmviles, y noticias de la encadenacin de cielo y tierra. De esta ma-nera anex los cmputos para demarcar las lneas de longitud y latitud y sus observaciones astro-nmicas de las principales ciudades para notar los grados y minutos de su latitud48. Pero no so-bra recordar la advertencia de Daba Sobel de que: El propio Ptolomeo solo tena una aprecia-cin de escritorio del ancho mundo49.

    La apreciacin de Flrez nos permite tambin des-tacar elementos caractersticos de los diarios y re-laciones con las cuales se puede medir, de acuerdo a los instrumentos usados en los viajes, la situa-cin de la ciencia de la marinera en la Espaa de fines del siglo xviii y apreciar los instrumen-tos como medio para racionalizar el espacio geo-grfico y martimo de las costas tanto de Espaa como de sus colonias. Tenemos que aclarar que estos instrumentos encierran el problema de la

    48 Enrique Flrez, Clave geogrfica.

    49 Dava Sobel, Longitude, The True Story of a Lone Genius Who

    Solved the Greastest Scientific Problem of his Time (New York:

    Penguin Books, 1996).

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    desesperacin denotaba el lamentable estado de la navegacin, por ello se promulg el Decreto de la Longitud de 1714 con un jurado del Con-sejo de la Longitud, integrado por hombres de ciencia para premiar a quien lograra proponer el modo de solucionar esta carencia. Esto demos-traba que si bien el grado cero de latitud, que era fcil deconocer, est fijo por las leyes de natura-leza, elde longitud haba que establecerlo y era un asunto de poder y ciencia.

    En tiempos de dicha coyuntura cientfica, los navos espaoles y portugueses que viajaban al Caribe deban ir en escuadras por rutas establecidas para no perderse, esto les haca presa fcil de los pira-tas y corsarios ingleses. Todas estas circunstancias hicieron del clculo de la longitud una prioridad estratgica de los gobiernos, pero en especial el de las coronas de Espaa e Inglaterra. Por esto, Victoriano concluye que el conocimiento acad-mico de nada vale sin los instrumentos y que una nacin que no es por oficio navegadora no puede ser experta en las cosas del mar: Porque el ofi-cio del mar no se aprende sino en el mar, y es mas bien fruto de la experiencia que de la ciencia52. Para este autor, este logro es imposible si hay dos vicios: uno, la ausencia de una inversin en la tec-nologa y la formacin tecnolgica y, otro, la fal-ta de experiencia y prctica de las cosas del mar, o sea, el empirismo nutico, que es principalmente lo que forma los grandes marinos en la serie de recomendaciones que hace nos habla de la infa-libilidad matemtica necesaria para los marinos en el curso de los estudios. De ah que dentro de los relatos recomienda ms el recurso al produc-to de la experiencia con ptimos aparatos y tc-nicas que la usual fantasa con que los autores desgastan el raudal de su elocuencia con el fin de probar lo que valen en la marina militar las subli-midades matemticas53.

    En este sentido, un autor ilustrado del xviii, Fer-nndez Navarrete, asegura que la manera de hacer historia del siglo xviii se ha ocupado de re-saltar los hechos del herosmo ganado por las ac-ciones polticas, civiles y militares de los hombres pertenecientes a los imperios, sin embargo, de las

    52 Victoriano, Juicio crtico.

    53 Victoriano, Juicio crtico.

    rivalidades entre imperios debe abrirse campo para que los hechos cientficos se vean como un nuevo elemento de la construccin de la historia de las naciones. Para Navarrete, la historia de-ba ocuparse de la importancia del arte de nave-gar, de su materia, de su evolucin, de su tcnica y de sus autores:

    excitar la curiosidad y llamar la atencin de los lite-ratos, para examinar la historia de la navegacin en la parte literaria y poltica de los pueblos civilizados. A proporcin que con el auxilio de la brjula los ha reunido para su recproco trato y comunicacin, en-sanchando los lmites de la habitacin del hombre, ha disipado tambin los errores y preocupaciones en que haban incurrido los antiguos gegrafos y otros importantes sabios: ha demostrado prcticamente la redondez de la tierra, midiendo su circunferencia con la nao Victoria, y comprobado la existencia de las an-tpodas y vivientes en la zona trrida54.

    La informacin, entonces, se orient hacia el co-nocimiento y el lenguaje cientfico consolidan-do para el xviii un acuerdo tcito en que la tierra y el mar son los objetos centrales de la mirada cientfica y tanto la informacin cientfica como la aportada desde las leyendas o de los derroteros oficiales merecan ser comprobadas en el campo experimental. La ausencia de esta prctica, en el caso de la marinera, poda obedecer a lo seala-do en el Discurso de Polo y Catalina:

    pero por desgracia son pocos de las artes que nos hayan manifestado con claridad los medios por donde llega-ron al trmino de sus descubrimientos, contentndose con dejarnos el fruto de sus aplicacin y laboriosidad. Acaso temieron instruir demasiado a los hombres, o humillarse ante sus ojos si se presentaban con sencillez los errores o extravos que padecieron, las preocupacio-nes y dificultades con que tuvieron que luchar55.

    Navarrete ilustra cmo los marinos tienen dificulta-des e, igualmente, la alta frecuencia con que estas se hallan expresadas en los diarios. De esa ma-nera empieza una historia de la nutica que se remonta a las primeras balsas que construy el hombre para luchar contra la mar, su construc-cin fue hecha a partir de canoas de maderas

    54 Martn Fernndez Navarrete, Disertacin sobre la historia de

    la nutica y de las ciencias matemticas que han contribuido a

    sus progresos entre los espaoles (Madrid: Real Academia de la

    Historia, 1846) [ejemplar Biblioteca Nacional de Madrid], 22.

    55 Fernndez Navarrete, Disertacin sobre la, 23.

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    simples de los pueblos primitivos y las balsas para desplazarse en los ros construidas por los asiti-cos. En su relato, se delatan las luchas contra las fuerzas de la naturaleza como los terremotos, las mareas fuertes, las alteraciones de la mar y las que denomina convulsiones de la naturaleza, estas fueron impulsando ese desarrollo de los navos hasta que los pueblos griegos y fenicios constru-yeron los primeros artefactos capaces de avanzar.

    Anticipndose en mucho a obras contemporneas del tono de El miedo en Occidente, el autor in-tenta una especie de enciclopedia de los aconte-ceres histricos en los cuales la relacin entre el hombre y el espacio marino son el hilo conduc-tor, parte de las primeras relaciones de los con-tinentales con las islas, las cuales son descritas como universos aislados en donde por la necesi-dad geogrfica evidente los pueblos antiguos tu-vieron que realizar sus primeras navegaciones de cabotaje. Luego, contina con la invencinde los remos y el timn para las exploraciones cortas y, luego, de la vela para las largas exploraciones, asi-mismo aborda el uso de la astronoma con que los fenicios actualizaron el conocimiento de los caldeos. En este aspecto, el autor espaol hace resplandecer la luz de su relato sobre el aporte que en la lectura de las estrellas hicieron los gadi-tanos. As continua su extenso compendio dn-dole la gloria a cada pueblo con su respectivo aporte en la navegacin.

    Navarrete, de manera muy justificada, atribuye a una necesidad prctica el origen de la literatura cient-fica referida a los asuntos del mar, concretamente, cuando se refiere a la urgente necesidad de pre-decir el comportamiento de la mar para evitar las tragedias. Luego presenta a los espaoles como cultivadores de las matemticas y la astronoma, materias de las cuales tradujeron muchos libros al latn de autores como Tolomeo, Euclides y Ave-rroes56. Concluyendo, de la mano del ilustrado

    56 Anota que la practicidad de la exploracin en la mar oblig a

    consultar con los avances de otras potencias para garantizar

    algn grado de xito en la impredecible mar. Para mostrar el

    estado de los estudios martimos en Espaa, Navarrete se remonta

    a las primeras exploraciones de Coln y la carencia que haba

    en su momento de tablas de movimientos celestes y de otros

    instrumentos que permitieran cierta exactitud en las medidas de

    longitud y latitud a lo cual, seala el autor, respondieron los reyes

    de Aragn atrayendo a Espaa maestros en el arte de levantar las

    cartas hidrogrficas.

    Fernndez Navarrete, la bsqueda de la infalibi-lidad matemtica, como toda idea de exactitud, es una especie de remedio para la limitacin de los avances del siglo xviii. Por ello el autor, como nosotros, se dio a la tarea de elaborar una crtica a la sabidura acerca de los temas de la geografa de susaber acerca de la mar y de la tierra y en sus palabras de la ignorancia de la naturaleza prcti-ca que exige su conocimiento en lo que compro-mete y cuestiona la sabidura tanto de oradores y poetas como de naturalistas, astrnomos y, por su-puesto, de ingenieros, cartgrafos y matemticos.

    Bibliografa

    Fuentes primarias

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    n Fecha de recepcin: 15 enero 2012

    n Fecha de evaluacin: 17 enero 2012

    n Fecha de aprobacin: 27 enero 2012

    Cmo citar este artculoFuentes Crispn, nara. Tringulos y anhelos de preci-

    sin. Entre la geografa de escritorio y la geografa de campo: discurso y gabinete de Juan Polo y Ca-talina. Memoria y sociedad 16, no. 32 (2012): 70-86.

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